Si tienes alguna pena o dolor, “A llorar al Valle “. …

Valle del Espíritu Santo, Margarita, Estado Nueva Esparta / Foto: barloventomagico.

Así dice el viejo refrán margariteño que refleja la gran devoción del pueblo, por su patrona La Virgen del Valle del Espíritu Santo, ve a llorar al Valle del Espíritu Santo los Milagros, y pídele a la Virgen que alivie tu pena o tu dolor.

En septiembre la Isla de Margarita y todo el oriente de Venezuela se reúnen para venerar a la querida Virgen del Valle, por varios días sus devotos acuden a su santuario ubicado en el Valle de Margarita, durante esos días la Virgen viste trajes elaborados con telas obsequiadas por los mismos fieles en agradecimiento por los favores concedidos.

Cuenta la historia que fue en los inicios de la conquista de los españoles cuando la Ciudad de Cádiz, en Cubagua, empieza a crecer rápidamente, debido a la extracción de perlas; entonces sus pobladores encargaron a España una imagen de María Inmaculada para que protegiera a la ciudad, esta llega a Cubagua en el año 1530, y diez años después un huracán destruye la ciudad y milagrosamente la imagen queda intacta y fue en aquel momento que los pobladores deciden llevársela a una hacienda en el Valle de la Isla de Margarita, el 8 de septiembre de 1541, con el tiempo fue llamada la Virgen Del Valle.

Basílica Menor de Nuestra Señora del Valle / Foto: Wikimedia Commons / Autor: Béria Lima de Rodríguez


Esta Virgen también es llamada la Virgen de los Marineros, pues ellos encomiendan sus vidas al momento de zarpar, al igual que dice la historia también lo fue para los indios en la época de los colonizadores que se encomendaban a ella para soportar los abusos de los españoles, pero lo importante es que hoy día esa hacienda a la que fue llevada, es La Iglesia de La Virgen del Valle.

Foto cercana de la Virgen del Valle ubicada en la Basílica del Valle, Nueva Esparta, Venezuela. / Foto: Wilfredo R Rodriguez H.

Allí se pueden escuchar miles de historias de todos los milagros concebidos por ella al pueblo margariteño, siendo una de las destacadas la de aquel pescador llamado Domingo, que un día pescando un manta raya le enterró la púa, y los médicos para salvarle la vida proponían amputarle la pierna, pero su esposa le pidió con fervor a la virgen que lo salvara, milagrosamente Domingo vivió y al regresar al mar prometió que la primera perla sería para la Virgen, tomo la primera almeja que consiguió, al abrirla sorpresivamente se encontró con una perla que silueteaba su pierna y hasta su cicatriz, así que tiene alguna duda esta historia pase por el museo del santuario y si tiene alguna pena o dolor “ve a llorar al Valle”, y quizás su historia termine milagrosamente.

Autor: Lic. María E. Galbán.